
Mocho de Jalisco
Es temprano en la mañana, el ambiente se respira helado. Abordo el taxi, ya en camino, increpo al conductor acerca del acontecer de la ciudad. Siempre he pensado que los taxistas son los mejores instrumentos de medición de una sociedad, porque ahí en su vehículo conviven a diario con todos los sectores y niveles económicos. Por eso están al tanto de todo.
Este me habla de su gobernador y lo errado que se ha mostrado a lo largo de su mandato. Cómo prueba fehaciente, reproduce en su estéreo una grabación donde aparece la voz de
Emilio González Márquez pronunciando aquel discurso en el que le menta la madre a sus detractores, cuando donó una gran cantidad de lana a la iglesia justificándose en proteger a niños desamparados que no tienen que comer. Éste audio está mezclado con una canción religiosa que habla de “la bondad del señor”. En intervalos, la música cede el paso al gobernador.
En Jalisco, se advierte la popularidad del joven alcalde de Guadalajara, Jorge Aristóteles Sandoval Díaz, de 36 años, quien ha obtenido tan importante oportunidad y parece aprovecharla para crecer políticamente. El PAN se encuentra en una encrucijada en este estado, como en casi toda la República, es difícil que vuelva a ganar las elecciones para la gubernatura. No existe un candidato excepcional que pueda suceder a González Márquez. En cambio, el PRI sigue dando con tubo. Le apostó a jóvenes y al trabajo con la gente, lo que eleva su popularidad.
Otros 4 taxistas me han confirmado lo que el primero. Me dicen, la gente prefiere un joven que venga a trabajar por el pueblo a un Mocho que le de lana a la iglesia.
Post Scriptum. La próxima semana te contaré la crónica del concierto de Metallica en Guadalajara.